En el mundo del diseño y la creatividad, cada herramienta nueva parece empujarnos a ser más rápidos, más productivos, más eficientes. Y sí, la productividad forma parte esencial de nuestro trabajo como interioristas. Pero cuando se convierte en el único criterio, corremos el riesgo de olvidar lo que nos conecta con lo humano: la intuición, la emoción y el sentido.
Inspirados por el artículo «The Art of Unlearning to Get Away From AI» de Creative Boom, en Lago Interioriza reflexionamos sobre un concepto clave: desaprender para reaprender desde lo humano. Soltar automatismos para volver a mirar el espacio como lo haríamos la primera vez: con curiosidad, con escucha, con criterio.
Como estudio de interiorismo y creatividad, entendemos que los espacios no son solo bellos o funcionales: deben ser vivibles, sensibles al uso real, adaptados al ritmo de quienes los habitan. Usamos tecnología, IA y automatización cuando aporta, pero protegemos los procesos donde lo emocional y lo intuitivo siguen siendo el verdadero motor.
Lo humano también se diseña
En nuestros proyectos, cada cocina de restaurante, cada recepción de un coworking y cada despacho en un bufete es una decisión meditada. No partimos de lo que “hay que hacer”, sino de lo que tiene sentido hacer para ese cliente, ese lugar y ese momento. Nuestra metodología parte de tres preguntas: ¿cómo se usa el espacio?, ¿cómo se percibe? y ¿cómo se recuerda?
En Blossom, restaurante con estrella MICHELIN en el Museo de Málaga, diseñamos desde una narrativa: el respeto hacia el edificio en el que intervenimos. Cada material, cada textura y cada sombra estaban al servicio de esa historia.
En Ramallo Abogados entendimos que el espacio no debía imponer, sino reflejar: un lugar para recibir clientes, pero también para exponer arte y habitar con carácter.
En Tres Cero, nuestro proyecto en Granada junto al chef Juanpe Ortiz, la cocina no está al fondo: es lo primero que ves. El diseño es también una declaración de intenciones.
Diseñar no es automatizar, es interiorizar
La inteligencia artificial puede replicar lo que ya existe. Puede acelerar procesos, clasificar información, generar opciones. Pero no puede generar aquello que aún no ha sido vivido. No puede imaginar desde la incertidumbre, ni anticipar el valor de una pausa, ni colocar una lámpara justo donde la conversación necesita calidez.
En tiempos de IA, nuestro papel no se reduce: se amplifica. Porque los espacios no se recordarán por su eficiencia, sino por cómo nos hicieron sentir.
Diseñamos para que lo humano siga teniendo espacio
En Lago Interioriza interiorizamos lo técnico, pero diseñamos para lo que aún no tiene nombre. Cada restaurante, cada coworking y cada despacho parte de la escucha, el criterio y la emoción, porque eso es lo que convierte un espacio en una experiencia que se recuerda.
Si tienes un proyecto en mente, nos encantará escucharlo. Todo empieza con una conversación.